martes, 27 de julio de 2010
S me envía un poema
sí, ese sencillo signo (!)
me hace ver sus ojos brillar
y ver sus ojos brillar significa...
ya sabéis,
algo que no se puede decir de otro modo, algo que no es ambiguo pero que no se puede expresar sino es con poesía, es decir...
Pero yo no puedo explicarlo mejor,
me quedo con su sí!, lo estáis viendo, ¿verdad?
domingo, 18 de julio de 2010
Niños grandes
Cuando era una niña que escribía poemas, buscaba libros de poesía en las bibliotecas. No tenía ni idea de qué me podría gustar, así que los abría, hojeaba, escogía. Luego los leía en casa. Después de leerlos, copiaba los mejores (para mí) poemas en hojas de papel y los guardaba. Junté unos cuantos, los releía. Luego dejé de hacerlo.
Después he descubierto muchos poetas, he comprado libros, me he deshecho de algunos, es decir, no he vuelto a leerlos. He cogido muchos en bibliotecas.
Ahora, como entonces, sigo buscando. Sólo que además tengo internet y un ordenador con carpetas. Y otra vez me he puesto a copiar poemas, ahora que soy mayor y se supone que no tengo tiempo.
lunes, 12 de julio de 2010
Sin embargo, dos puntos
Sin embargo:
vi uno, bailando en un concierto de rock, en unas fiestas de barrio, barrio pequeño y con garra, como él: un chaval llamativamente espontáneo, que agitaba los brazos, se retorcía, disfrutaba bailando. Daba gusto verle. Sin embargo:
otros niños lo señalaban, se reían, le imitaban, y, una y otra vez, se le acercaban, le acosaban. Gritó: ¡dejadme en paz! Y siguió bailando, solo.
Sin embargo:
hay un final feliz, si quieres quedarte con esto:
una niña pequeñita, de dos años más o menos, empezó a imitarle, se puso a bailar, espontánea, feliz.
O si quieres quedarte con él.