lunes, 23 de noviembre de 2009

Primeras salidas juntos

El pasado viernes, llevé a Mero Amor delante de unas decenas de personas en el Civivox de Iturrama, invitada por el Ateneo Navarro. Cogí el micro y el libro —en difícil equilibrio— y me puse a leer uno tras otro, ocho poemas escogidos que recogieran momentos significativos de la historia que cuenta. Págs. 20, 30, 36, 40... Le puse voz, una voz, y me gustó. Puede leerlo cualquiera, pero lo hice yo, tocaba, me tocaba. No se me trabaron, fueron fáciles, se dejaron.
Impresiones: la primera es ésta de disfrutar leyendo, de hacer que todos los reunidos los recibiéramos a la vez, una experiencia poco habitual y agradable para los libros que a veces se da en escuelas y en recitales.
La segunda la intuí y confirmé después: el público pensó que nuestra relación iba más allá de lo literario; que tengo algo con Mero Amor, algo que no está en el papel. Obviamente, después de tanto tiempo construyendo sus páginas, antes incluso de que existieran, existe un vínculo entre nosotros que toca lo personal. Es difícil no implicarse. Una pone sus palabras, su manera de entender la vida, sus experiencias... Sin embargo, tengo la sensación de que algunas personas vieron/ven algo más “exclusivo”, algo más íntimo.
Pero, ¡es un libro! Lo escribo, lo leo, nada más.
De todos modos, no me importa. Que piensen lo que quieran. Pensad lo que queráis. Y si Mero Amor habla de mí, tampoco me voy a enfadar, está en su derecho. No puedo, ni quiero, controlarlo hasta ese punto.
Me gustó salir con él, nos acogieron bien, ojalá repitamos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Outing


Mero amor, Línea discontinua, vais a salir del armario. No me miréis así, algún día tenía que pasar... En el fondo lo estáis deseando. Sabéis, como yo, que vuestro sitio está con otros libros, en la estantería, en la mesilla o en el autobús, y con otros lectores. Se trata de disfrutar de ser como sois. Y de encontrar a gente que os quiera tal y como sois. Habéis asomado un poco la cabeza, ¿y? No está nada mal, ¿verdad? Venga, un empujoncito a la puerta, y ya estáis, fuera vergüenzas, ¡y a bailar!
ilustración de Paco Ramos, Mero Amor

Elkar aretoa Iruñea / Pamplona - Comedias, 14 - 26 de noviembre a las 11:00
Casa de la Juventud Pamplona -C/Sangüesa, 30 - 26 de noviembre a las 20:00
Elkar aretoa Donostia - Fermin Calbeton, 21 - 27 de noviembre a las 19:00






domingo, 25 de octubre de 2009

Todos buscamos sentido. Todos somos artistas.


Me sirve cualquier cosa:
que se me caiga algo,
que me encuentre de pronto un papel con tu letra,
un roce sólo de aire en la hora precisa,
la forma de una nube,
un pájaro.
Por favor, cualquier cosa
con forma de palabra.


(Extraído de Mero Amor)


¿Quién no ha buscado alguna vez significado, sentido, en cualquier pequeño detalle, acontecimiento, de la vida? A veces, surge sin pensarlo, o lo interpretamos así pasado un tiempo, otras, como en este poema, lo buscamos desesperadamente sin resultado. Escribir es, muchísimas veces, simplemente eso. Será forzado, será mentira, será quizá, pero sirve.


miércoles, 14 de octubre de 2009

A veces mil palabras valen más que una imagen

Las palabras sí mueven cosas, sí hacen cosas (y no estoy hablando de literatura social). A veces es suficiente el sonido sedante de una voz...




Veo tu rostro apretado
queriendo ser tu rostro, peleando muy duro
para seguir en pie, sonreír, estarse quieto.
Es más blanco y es blanca
la habitación, la cama.
Como una cuesta larga, la cama
sin descanso
cerrándote la boca
sin pausa.
Te miro estar sin pausa.
Respiro tu respiración.


Te veo estar.
Aprieto los sucesos uno detrás de otro
como si me importaran,
cuento cuentos
cortos para volar
aunque sea
sólo un momento, un breve
soplo.




(Extraído de Mero Amor)

martes, 13 de octubre de 2009

La poesía es fácil

La poesía es fácil. La poesía es fácil. Repetid conmigo: la poesía es fácil. Cien veces, vamos.
Vamos, no le tengáis miedo. Lo que pasa sencillamente es que hay mucho truño (la palabra truño no está en el Diccionario, RAE dixit). Hay mucho poema chungo, es cierto. Venga repetid conmigo: hay mucho poema chungo. Si coges una novela que no te gusta, ¿qué haces? Pasas, la apartas, la dejas. No me digas que la lees sólo porque alguien te dijo que le encantó. Sí, a veces le das una oportunidad, vale, de acuerdo. Avanzas unas páginas, puede que hasta cien, puede que hasta la leas entera, bien, eres cabezota. Pero al final dices no me gustó, lo intenté, por si acaso, pero no me gustó. ¿Y por qué no haces lo mismo con un libro de poemas? Dale una oportunidad, déjalo si es un rollazo, y si sigues, cabezota, di que es un pestiño al final. Pero no digas, no, por favor: es que no lo entiendo. No entiendo la poesía. Venga ya. Estoy harta de eso. Los poetas no son especiales ni hablan otro idioma. A veces simplemente lo hacen mal.
No hay cosa más fácil de leer que un poema. Es corto, rápido, enseguida puedes saber si te gusta o no. Aunque no lo entiendas. Pero, ¿qué hay que entender?
¿Acaso una canción te gusta porque la entiendes? ¿Un paisaje? ¿Una persona? Venga ya. No me lo creo.
Hacer un buen poema no es fácil. Encontrarlo tampoco, pero haberlos haylos. Nadie te está pidiendo que seas un experto. Sólo un lector. Aprendiste a leer en primero, y a disfrutar mucho antes, y a decir sí o no. Sólo son palabras, ritmo, canciones sin música. Nada más.

lunes, 12 de octubre de 2009

La ilustración de Paco Ramos




Mero Amor es una historia

Amor, miedo, muerte, son conceptos. Hay quien escribe sobre ellos. Algunos hasta les ponen cara dibujando corazones o guadañas. Siguen pintando conceptos. Es una forma.
Mero Amor cuenta una historia. Este breve poema está casi al principio. Cuenta una pequeña historia dentro de la historia, un capítulo, el momento de asumir la amenaza y decidirse a luchar (como los héroes de siempre)
Paco dibujó nubes de emes después de leerlo. De algún modo dio en la clave, en la pista. En este poema propongo un ejercicio: palabras que empiezan por eme.




Se ha hecho un lugar en ti.
Te muerde, te golpea, te limita los pasos,
cuando crees distraerlo, te saca a la pizarra y se ríe,
no sabes la respuesta.
Sí, claro que la sabes, te susurra,
y que empieza por eme.

Entonces corro, ven, pongamos, por ejemplo,
medicinas, método, mercenarios,
misiles si hace falta.
Ya sé que estás deshecha, que su nombre ha quebrado
todo nuestro lenguaje, pero escúchame: aprende,
aprenderé contigo
qué tenemos
y qué tenemos que.