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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Efectos

Primero fue el rostro enrojecido,
alguien me dijo que tenía buen color, qué extraño, después de haber pasado la noche en vela... Advertí que era a causa
de los restos de sal.
Al ver las fotos, constaté otro efecto:
los párpados hinchados.
Cualquier día, al volante,
todo se vuelve nítido: los árboles, las piedras, la línea discontinua, el horizonte.
El motivo, la curva exacta que una gota de agua da a mi córnea.
Y saber que sucede como un peso en el fondo del cuerpo, más o menos en el centro, algo que no se apoya
y no encuentra postura.

(extraído de Línea Discontinua)

viernes, 2 de julio de 2010

Verano

Los niños

Un montón de niños corrieron en el patio de un colegio
verde de hierba. Se lanzaron a una como hacen los pájaros, todos juntos, vitales.
Cada uno.


(de Línea discontinua)


Ahora los imagino saliendo por la verja abierta, libres, los protas del verano.



domingo, 14 de marzo de 2010

¡Vicio!

Poniéndome muy tío, diría que
he dejado el alcohol, el café, y hasta podría dejar el sexo, la música, escuchar al otro lado de las puertas, mi marca favorita de yogures, pero hay algo que me tiene enganchada sin remedio a la línea que viene, a la siguiente línea.

martes, 9 de febrero de 2010

Gracias



Manu y Anahí me regalaron este precioso video de la presentación que hicimos en mi pueblo, Andoain. En todas, en ésta y en Iruña, Donostia y Vitoria-Gasteiz, recibí no sólo el apoyo de mis amigos y familiares, sino su estrecha colaboración, buscando los lugares, preparándolos, recitando... También me ayudastéis al preparar el libro, y no han faltado los comentarios ahora que el libro ya no es mío sino de todos.
Dicen que escribir es una actividad solitaria: una parte lo es, pero la historia de un libro, y diría que la de cada línea que escribimos, aunque no llegue a ver la luz, es mucho más que la de una misma. Pienso en tantas personas ahora mismo... Pienso también en ti, que ahora lees este blog. Y me siento afortunada.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Nieve

Siguiendo con las ventanas, una a través de la que más miro, es el parabrisas de mi coche. De ahí toda esta historia de carreteras, de líneas discontinuas, del viaje... (¿sabíais que en las enumeraciones lo que mejor queda es poner tres elementos? Truquillos de escritor.)
La segunda pista es que me gusta que los poemas cobren más sentido en grupo que en solitario. No me gustan las sentencias, ni que alguien diga: patatín patatán, y punto. Me gusta dialogar, y que unas palabras revisen a las anteriores y hablen con las siguientes.
Cuando viajas en coche el cuadro que ves cambia constantemente, a veces es tan bonito que quisiera ser fotógrafa, flash, y guardar uno para siempre. Pero viene otro y otro. Y no es peor así.
Sí, a veces hay que pararse a mirar. Pero hasta los ojos se mueven mirando.
Este poema es el primero de Línea discontinua. Es un cuadro de nieve y de un momento concreto en la vida de una persona. Pero es también, solamente, el comienzo del viaje.

Nieve
Conducir entre la nieve, sentir que los neumáticos se arrastran pesadamente sobre el,
digamos, rugoso asfalto,
los limpiaparabrisas barriendo diminutas veloces bolitas blandas,
una cortina abriéndose jugando revoloteando como una falda moteada que mancha el cristal, haciendo que vea las cosas de un modo diferente
cansado y lento,
vecinos vehículos bailando despacio, cuidadosos,
y el frío, que traspasa sin tregua,
un aliento constante pegado a través de la chapa, contra el que respira la calefacción del coche,
sin ser apenas nada más que alguien que avanza.


jueves, 3 de diciembre de 2009

Escenarios

Esta semana me ha pasado como con el diario: cuantas más cosas y más emocionantes son, menos tiempo concentración espacio encuentro para contarlo. Han pasado tantas cosas con Mero Amor/Línea discontinua... Esto no ha sido una salida del armario despacito y asomándose primero, ha sido un patadón a la puerta. Supongo que es lo normal. Que lo normal a una se le haga un mundo. Salir ante el público, dar la cara. La vida sigue igual para los demás; para una, todo es diferente. Una sigue siendo la misma/ una se ha presentado como es. Resultado: una es más una misma/una da un paso adelante y está en un sitio diferente. ¿Me explico?
Viernes: recital, miércoles: entrevista en la radio, jueves: presentación en Iruña y columna en el diario, viernes: noticia en el diario y presentación en Donostia, martes: quizá en la radio, miércoles: quizá en una revista, hoy jueves: aquí, en mi escenario privado, frente al ordenador.
Aquí, después de conocer la atención del público, un lugar que me han hecho fácil, amistoso, al que he accedido abriendo las pastas oscuras del libro. Se trataba de que entrarais en él, y he tenido que salir yo primero.
Y ahora, ¿queréis conocer mi lugar favorito?

Escenario

El escenario es esta mesa, un flexo, una taza de agua, papeles, la pantalla iluminada
y una ventana por donde entra la noche.
Hay ladridos y un pájaro que canta -es absurdo a estas horas-, el murmullo constante del ventilador del CPU,
crepitar de un cigarro, dos, hoy puede que hasta cuatro.
Evito al protagonista, aunque salgan sus manos en la toma,
sus tics.
Hay que querer taparlos para saltar adentro.

(Extraído de Línea discontinua)

domingo, 11 de octubre de 2009

¿Qué es Línea discontinua?

Línea discontinua es el título de este blog. Y es el título de un poemario, que pronto verá la luz junto a Mero Amor, otro poemario, reunidos los dos en un solo libro.
Es como llamamos a las líneas que dividen en dos las carreteras, sin separarlas del todo. Es una invitación a pasar al otro lado. Y también siempre a seguir adelante. Discontinua sigue a línea y la hace continuar.
Es una imagen efectiva para hablar de lo que está y lo que no está en lo que se escribe, como un hilván. Y una buena metáfora para cualquier cosa que se haga a trozos pero siga un curso, como los poemas de un poemario, o las entradas de un blog.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Y otra de "Línea discontinua"

Lo nuestro


De esto se podría decir: furtivo, cómplice, irresistible, y sumar una lista de lugares extraños, la luz siempre muy baja,
hacer un cuadro con los mismos trazos que defienden lo opuesto.
Yo digo que
nos besamos en el concierto, qué importa dónde. Alguien aporreó la puerta, como es lógico, y, no inmediatamente,
salimos.
Cuando acabó la música, aún corrió la cerveza hasta el cierre.