martes, 28 de julio de 2015

Era volar


Extender los brazos y correr
era volar.
Podías ser caballo,
tigre,
tren,
otra persona.

Hasta que una mirada
te asalta,
esa,
como a una diligencia,
la que amortiza
tu carrera
y rompe de un disparo
tu vuelo.



viernes, 12 de junio de 2015

Hablando de nuestras heridas


¿Te acuerdas?
Nos gustaban las heridas.
Ilustraban relatos de aventuras.
Heroínas y héroes nos dejábamos
literales la piel, los dientes,
los zapatos.
Nos gustaba tentar el equilibrio.
Nos gustaba inventar algunas veces
su origen, que por algo eran nuestras
cicatrices.
Las mirábamos bien.


¿Cuándo fue que empezamos
a quejarnos?
¿Por qué ahora tanta pena
y tan poca gloria?





jueves, 4 de junio de 2015

Las fechas



Lo primero, las fechas.
Calendario tablero en el que avanzan
movimientos.
Cuentan puentes, construyen escaleras.
Imaginan después lo que darán
-viven más tarde-
esas fechas.

Viajan ajenas a su geometría
de cuadros enfrentados.
Nunca miran al suelo cuando bailan.

El día que lo hagan
tropezarán, y las fechas serán
las primeras que caigan.
Fechas
fichas de dominó, postes de carretera,
vencidas, insalvables,
hermosamente inútiles.



lunes, 16 de marzo de 2015

Piel roja


Las palabras son acciones. Lander lo tenía escrito en su habitación. Lumatza me enseñó a utilizar el femenino plural. A mí, que allá por la adolescencia no marcaba (ocultaba) el género de mis musas. Ha llovido mucho desde entonces. He enrojecido tantas veces que me he vuelto roja, una piel roja, por las lágrimas que dejan sal en las mejillas, y por la vergüenza de este mundo, pero ya no por las mías. Saco las plumas y aúllo, y no estoy sola.
Hoy han empezado las Jornadas Bizarras, organizadas por Lumatza. Y tengo al placer de participar dando un taller de literatura erótica (?). Lo he nombrado Kontalizunak, jugando con las palabras kontakizun, relato, y lizunak, lujuriosas, en plural. Y he añadido la leyenda taller de sexo escrito. Porque las palabras son acciones. Porque la vida es un taller, una novela, o un poema. Porque cada cual debe poder contarse como quiera. Y disfrutar haciéndolo. Estáis todxs invitadxs.




sábado, 21 de febrero de 2015

Fantasmas


Ni siquiera hace falta
que la toque.
Usa la piel de otros
-a veces muy pequeños-
y fabrica fantasmas.

Puede hacer que atraviesen las paredes,
se enreden en sus sueños,
la revienten.

Y entonces -le repite -,
te lo juro, mi vida,
no podré protegerte.





Violence, Renato Mazzacurati

(Algo tuvo que ver recién haber leído "Dimensiones", relato de Alice Munro)

martes, 3 de febrero de 2015

Reescribiendo Sirena

Vamos con Sirena, que era difícil y raro y ahora lo sigue siendo pero un poco menos. Cada vez más mío y más de todas, me gustaría, de tantas que somos menos o más o casi pero nunca mujeres. Estos versos son nuevos, y la palabra estirpe, al lado de maldita(s), que debo a la lectura del último libro de Itziar Ziga y que se plantó aquí, resolviendo el poema. Gracias.
Gracias a todas las que cuestionan el término mujer, sin las cuales personas como yo tendríamos aún más rara y difícil la vida en tierra.




Sirena

Alguien ha sido dulce
y le ha dicho sirena,
y ha sabido de pronto su nombre.
Era un escalofrío
subiendo por sus piernas.
Sí, sirena, me llamo sirena,
no estrecha, no virgen, no niña,
sirena.
Maldita como tantas
por ser menos, o más, o casi, pero nunca
mujeres.

Ahora, fiel a su estirpe,
se montará en las olas
y dará
unos primeros pasos en la arena
blanda, mansa, caliente,
el único camino a tierra firme
que recorren sin miedo las sirenas.



Esta es la entrada del poema original. La pongo, sobre todo, por el dibujo, como anillo al dedo, de Miriam Cameros.




miércoles, 28 de enero de 2015

La cuestión era "querer o no querer"

Hoy he corregido Latiguillos. Ha sido fácil, sobraban un par de frases que no aportaban nada, eran más de lo mismo. Quitar y listo. Sí, funciona mejor.
Ir al grano, ya está. Ya está dicho. Y encima en este poema. ¡Si estoy hablando de eso!
Pero hay algo más. Si me lo vuelves a decir, me lo voy a creer. ¿A quién no le ha pasado? Impuntual, desordenada, quejica, enamoradiza, incluso egocéntrica... jajaja, me río porque soy poeta y ya se sabe, nos lo dicen mucho.
Dime que me calle, dime que quieres contarme algo tú, plántame un beso para que cierre la boca, mejor que una etiqueta.
Que luego cuesta quitársela.



Latiguillos

Le dice:
eres,
eres esto o lo otro,
es que eres...

Y ella piensa:
es que soy...
en lugar de decir:
no me digas quién soy
dime qué quieres.


Ella, que tampoco se atreve.