miércoles, 28 de enero de 2015

La cuestión era "querer o no querer"

Hoy he corregido Latiguillos. Ha sido fácil, sobraban un par de frases que no aportaban nada, eran más de lo mismo. Quitar y listo. Sí, funciona mejor.
Ir al grano, ya está. Ya está dicho. Y encima en este poema. ¡Si estoy hablando de eso!
Pero hay algo más. Si me lo vuelves a decir, me lo voy a creer. ¿A quién no le ha pasado? Impuntual, desordenada, quejica, enamoradiza, incluso egocéntrica... jajaja, me río porque soy poeta y ya se sabe, nos lo dicen mucho.
Dime que me calle, dime que quieres contarme algo tú, plántame un beso para que cierre la boca, mejor que una etiqueta.
Que luego cuesta quitársela.



Latiguillos

Le dice:
eres,
eres esto o lo otro,
es que eres...

Y ella piensa:
es que soy...
en lugar de decir:
no me digas quién soy
dime qué quieres.


Ella, que tampoco se atreve.




domingo, 12 de octubre de 2014

Reescribiendo la trapecista


Como ya hice con El globo, hoy me  ha tocado revisar La trapecista. Es uno de mis poemas más queridos, y creo que también uno de los que ha gustado más. Así que lo reescribo con un poco de temor, pero necesariamente para incluirlo en el poemario que estoy elaborando.
Lo habría titulado de otra forma para distinguirlos, pero no encuentro un título más adecuado (cuando esté el libro listo lo entenderéis).
Esta es otra trapecista que nada tiene que ver con la primera, excepto en el oficio de artista… Aquella se despegaba de la poeta y viajaba (quizá) a otros brazos. Esta, libre también como aquella, sufre de una terrible soledad, a pesar de la admiración del público (la poeta se disuelve en él), y su libertad paga el precio más alto.
Siento que he enfrentado un tema con el que nunca antes me atreví. Espero haber completado mi propio salto mortal dignamente. ¿Qué me decís? 
Aquí tenéis a la trapecista original, por si quisierais recordarla…
Y esta mi nueva (y trágica) trapecista:


La trapecista

Muy quietos en la arena
aguantábamos la respiración.
Queríamos tocar contigo las estrellas...
Pero tú
apenas nos veías, todo te daba vueltas
y vueltas,

de unos brazos a otros,
pero siempre en el aire,
siempre extraña a la tierra.

Así que un día te balanceaste
cada vez más arriba
cada vez más impulso...

¡triple salto mortal!

sin redes, sin remedio,
completamente tuyo
para siempre jamás.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Darse de sí


Esa escena en que la mujer
le dice al hombre
mira, no me cuentes tu vida,
esto es una aventura
(se están vistiendo, fuman el cigarro
de después)
me ha perseguido siempre.
Me alcanza algunas veces, por ejemplo
con alguien que enamora
y también, a menudo,
escribiendo poemas.



De "Tormenta de hielo", Ang Lee
(yo en el papel de Ben Hood, claro)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Caperucita en el bosque


Soy muy caperucita
en lo de entretenerme por el bosque.
Y en lo del bosque.
Que hay lobos en el bosque,
sí.
Pero déjame, quiero verlos
aquí,
no en tu jodida fiesta
de disfraces.


viernes, 30 de mayo de 2014

Última toma: estación


Le han dicho que no lo vuelva a hacer,
es peligroso
correr tan cerca de las vías, y mirando
de lado, qué sabra
ese tipo de uniforme amarillo,
pero le da las gracias, una sonrisa
al borde de,
una sonrisa que estaba muriendo
y ha sostenido unos segundos más
porque no puede
entregarse tan pronto, no aquí,
no hasta que marchen todos,
entonces, sí, caerá.



The railway station, Redfern
Arthur Streeton

domingo, 6 de abril de 2014

Los zapatitos rojos


Ha salido con ellos esta noche,
talla 43, rojo pasión
a juego con sus labios.
Camina sobre ellos
con recta exactitud de pasarela
y el calor erizado
de las presas pequeñas,
aunque le dejen paso,
aunque no digan nada, o incluso
le sonrían.
Ha salido con ellos
y va a bailar con ellos esta noche,
dos tacones de aguja
que cosen decididos,
a pesar o entre todos los otros,
sus patrones.



Tutú, Katia Ostapets

domingo, 9 de febrero de 2014

Cosas que pasan


Al fin y al cabo
el fin
fue un cabo suelto.