domingo, 23 de diciembre de 2012

No hay que llorar, letra


Porque alguna que otra no ha podido oír el audio de la entrada anterior por razones diversas (estar en el curro, mirarlo desde el móvil -que no admite la aplicación-, el omnipresente ruido de la Navidad, etc.). Y porque, a veces, da más gusto leerlo sin voz, con los ojos, allá va, la letra:



De niña me decían
no hay que llorar,
y luego, ya crecida,
hay que llorar.
Y yo, que soy rebelde,
no he querido aprender
ni a llorar ni a dejar
de llorar.
Así que lloro a veces
a la hora de la siesta
o en los días de fiesta.
Y otras veces no lloro
ni muerta
aunque me pille el dedo con la puerta.
Mis lágrimas son mías
mías mías
y de nadie más
y las quiero bien vivas.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El globo


Ojalá fuese como soltar un globo
y mirarlo elevarse,
tan ligero, bailando,
un redondel alegre sobre el azul eterno.
Mira qué hermosa estás.

Y tal vez sea así
ahora que pienso
en el llanto desconsolado,
ya va cogiendo altura,
un punto diminuto
-final-, y el mirarse la mano
y decirle torpe
y no tener qué hacer.

Gracias, Ainhoa

jueves, 8 de noviembre de 2012

Pequeña


Eran de la misma estatura,
sin embargo, él,
la llamaba pequeña.
Lo hacía con cariño, sí,
no cabe duda,
con la misma pasión
con que al besarla, tan dulce, dulcemente
elevaba el mentón.


Leí este poemita delante de unos niños de entre 6 y 12? años. Los más pequeños rieron cuando les expliqué que iba a hablar de una pareja de “novios”, y al leer “beso”, ni te cuento. Hablamos de lo que era levantar el mentón, de la actitud, y de lo que harían si estuvieran en el lugar de la “pequeña”. Supongo que esperábamos nuestra respuesta, a pesar de que en su origen, nunca pensé en este poema (ni en ninguno) como materia educativa. La respuesta espontánea de una niña fue: “me pondría tacones”.

Y entonces, aquella palabra se me quedó suspendida, como la inspiración de un poema: unas palabras con otra dimensión: la otra dimensión de los tacones.




domingo, 14 de octubre de 2012

Vaivén


Porque vienes
y vas
y yo
vengo y me marcho

bailamos.
Batir de alas
a cada paso.

Porque es quieta
distancia
la de un compás

tú vienes
y te marchas
yo acudo
y me retiro.

Un paso adelante
un paso atrás.

martes, 25 de septiembre de 2012

jueves, 20 de septiembre de 2012


Ahora estoy recordando esto:
Me dijiste:
-Esperaba más curiosidad.

Bajé los ojos, una vez más
vuelta hacia mí.

Ahora
es la tercera vez, y canta el gallo.
Pequeña flor intrépida,
ola inmensa y sutil,
tú me querías.